25 feb. 2015

EL PODER POLÍTICO

EL PODER Y LA POLÍTICA


La política es una actividad propia de los seres humanos. Mediante ella, los hombres se organizan socialmente, pues crean y modifican normas de convivencia que tienden a la búsqueda de objetivos comunes para todos los miembros de la comunidad. Por tanto, la política intenta hacer extensivo el ideal de buena vida que presenta la ética a toda la sociedad.

LOS IDIOTAS.

La vida de cada humano es irrepetible e insustituible. Con cualquiera de nosotros, por humilde que sea, nace una aventura cuya dignidad estriba en que nadie podrá volver a vivirla nunca igual. Por eso sostengo que cada cual tiene derecho a disfrutar de “su” vida del modo más humanamente completo posible, sin sacrificarla a dioses, ni a naciones, ni siquiera al conjunto entero de la humanidad doliente. Pero por otra parte, para ser plenamente humanos tenemos que vivir entre humanos, es decir, no sólo como los humanos sino también con los humanos, O sea, en sociedad. Si me desentiendo de la sociedad humana de la que formo parte (y que hoy me parece que ya no es del tamaño de mi barrio, ni de mi ciudad, ni de mi nación, sino que abarca el mundo entero) seré tan prudente como quien yendo en un avión gobernado por un piloto conpletamente borracho, bajo la amenaza de un secuestrador loco atado con una bomba, viendo cómo falla uno de los motores, etc.., en lugar de unirse con los restantes pasajeros sobrios y cuerdos para intentar salvarse, se dedicara a silbar mirando por la ventana o reclarnara a la azafata la bandeja del almuerzo.
Los antiguos griegos (tipos listos y valientes por los que ya sabes que tengo especial devoción), a quien no se metía en política le llamaron idiotés; una palabra que significaba persona aislada, sin nada que ofrecer a los demás, obsesionada por las pequeñeces de su casa y manipulada a fin de cuentas por todos. De ese idiotes griego deriva nuestro idiota actual, que no necesito explicarte lo que significa. (....)
SAVATER, Política para Amador



ÉTICA Y POLÍTICA

La ética se refiere a al hombre en su individualidad. La política se refiere al hombre como ser social y a su vida en comunidad.
El mismo Savater nos habla de esta diferenciación entre ética y política. 
"La ética es el arte de elegir lo que más nos conviene y vivir lo mejor posible; el objetivo de la política es el de organizar lo mejor posible la convivencia social... la ética se ocupa de lo que uno mismo hace de su libertad [...] mientras que la política intenta coordinar de la manera más provechosa para el conjunto lo que muchos hacen con sus libertades. En la ética lo importante es querer bien [...] Para la política, en cambio, lo que cuenta son los resultados de las acciones, se hagan por lo que se hagan, y el político intentará presionar con los medios a su alcance -incluida la fuerza- para obtener ciertos resultados y evitar otros. La ética es ante todo una perspectiva personal... lo que vale es estar de acuerdo con uno mismo... la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos. En el terreno ético la libertad del individuo se resuelve en puras acciones, mientras que en política se trata de crear instituciones, leyes, formas duraderas de administración... "

Tanto la ética como la política se encuentran con un problema. El problema radica en que, en todas las sociedades, las personas tienen intereses individuales. En el fondo, cada individuo persigue su propia felicidad. Así pues, a diferencia de la ética, la política debe conformarse con crear leyes e imponer orden. Si cada uno busca lo que es útil o placentero para sí, la ley es imprescindible para imponer la paz. Por su parte, la paz sólo se alcanza si disminuyen las exigencias personales en beneficio de aquellos miembros de la sociedad menos favorecidos.
En conclusión,  la política ha de contemplar la parte injusta e imperfecta del ser humano y obrar en consecuencia, ejerciendo su poder contra ella. Pero como la política también es una construcción humana, su práctica puede y debe ser supervisada a su vez por la ética, ya que no siempre la ley es justa ni el poder se ejerce para que se cumplan las leyes.

LA NOCIÓN DE PODER 

El poder pertenece, obviamente, al ámbito de la política. No en vano, cuando hablamos en general de poder, pensamos automáticamente en aquellos individuos o grupos que con sus decisiones controlan la vida pública de los demás (las leyes que deben obedecer, los impuestos que han de pagar…).
Podríamos definir el poder como la capacidad que tiene una persona o un grupo para imponer su voluntad sobre la de los otros, sobre todo cuando la conducta que se impone es contraria a los deseos o inclinaciones de aquellos a quienes se les impone. Por eso, el poder se traduce en una relación en la que uno de los elementos queda controlado, condicionado o determinado por el otro componente de la relación. Uno manda, otro obedece.
Sin embargo, es fácil darse cuenta de que, tal y como lo hemos definido, el poder no se encuentra sólo en la política sino que aparece en todos los ámbitos de nuestra vida. Así, se ejerce poder en el ámbito de la familia (los padres mandan sobre sus hijos), en la educación, en las relaciones de pareja, en las empresas... Las relaciones de poder se extienden por todo el entramado social. Por ejemplo, ejercen poder el tirano que manda despóticamente a sus súbditos, pero también la madre protectora que con cariño obliga a su hijo a ponerse la chaqueta, el médico que prescribe una dieta a su paciente, el entrenador que decide quién ha de jugar y en qué posición, o el profesor que se hace escuchar en clase.
Este concepto ha sido abordado desde diferentes ámbitos del mundo del saber:
  •  En sociología es un concepto clave a través del cual se estudia cómo un grupo social o un individuo puede imponer sus intereses.
  • Para las ciencias políticas representa el objeto de estudio central, junto con la interacción política.
  •   La psicología se centra en el análisis de las relaciones de poder interpersonales.
  •  La historia también se encarga de analizarlo desde su punto de vista, fijándose en quién y cómo ha podido emplearlo a lo largo del tiempo.
  •  La filosofía intenta  analizan los mecanismos de control que emplea el poder y que se ejercen sobre los grupos sociales, así como las ideologías que permiten ejercerlo y que justifican determinadas formas políticas como el Estado, los partidos, las instituciones y los grupos sociales. La filosofía intenta realizar un análisis crítico de las ideologías con las que el poder puede tratar de favorecer intereses propios si los ciudadanos no ejercen el suyo para defenderse contra la manipulación y la propaganda. Esta función de velar por los intereses de la comunidad, según Pericles, también nos compete a todos: «Sólo unos pocos estamos capacitados para gobernar, pero todos somos capaces de juzgar la política»
Así pues, las relaciones de poder, que sufren y ejercen todos los individuos dentro de la sociedad, son parte de la vida cotidiana. Sin embargo, esto no quiere decir que esta situación sea deseable, ya que el poder implica una obligación por parte de quien lo sufre, que se ve privado de su libertad de elección. Foucault ha destacado que el poder no debe caracterizarse de forma estrictamente negativa, como a menudo se hace cuando se presenta bajo su dimensión represora. Para Foucault el poder también tiene una dimensión positiva o productiva, pues sin él seria imposible la vida social.

ACTIVIDAD

QUIERO SER UN CAPO DE LA MAFIA

Todo el que conozco ha muerto o está encarcelado. Yo quiero llegar a ser capo. Quiero tener supermercados, tiendas, fábricas, quiero tener mujeres. Quiero tres coches, quiero que cuando entre en una tienda la gente me muestre respeto, quiero tener almacenes en todas partes del mundo. Y después quiero morir. Pero como mueren los que mandan de verdad. Quiero que me maten.” […]
Esa carta refleja una de las características peculiares de los jóvenes de la Camorra: la certeza de que han de morir. La muerte no es para ellos un riesgo laboral; es parte del trabajo. Una de las partes más importantes. La muerte es vista como algo necesario. La propia vida es un territorio que cambiar por el poder. […] La idea del poder ligada a la idea de la muerte puede parecer folklórica, propia de una cultura lejana, pero coincide con la lógica del capitalismo, del conquístalo todo en poco tiempo, todo de forma rápida, todo por el negocio. […] Sorprende que capos que mueven miles de millones acaben muchas veces viviendo de forma miserable, incluso escondiéndose meses o años en zulos.
«Entrevista a Roberto Saviano». Magazine, 3.06.2007

-    La carta transcrita pertenece a un chico cuyo mayor deseo es llegar a sentir todo el poder que puede disfrutar un capo. Pero, ¿los capos pueden usar y disfrutar ese poder?
-     Según el texto, ¿ese poder es real? ¿Pueden disfrutarlo de verdad?
-   En general, a todo el mundo le gustaría tener miles de millones, aún sabiendo que no va a poder gastarlos. ¿Por qué crees que pasa eso? ¿Te parece que ese deseo tiene sentido? ¿Sería mejor vivir al margen de la comunidad?
-   ¿Encontramos nuestro bien si buscamos lo mejor para la comunidad? ¿Sería más fácil tener una buena vida buscando la felicidad ajena o la nuestra propia?
-  ¿El ser humano es libre o sólo cree serlo, mientras el poder ejerce sobre él una fuerza a la que no puede escapar?
 Imagina que hubieras nacido en una sociedad donde no existen ni leyes ni obligaciones para quienes viven en ella. ¿Crees que sería necesario inventarlas o que esa situación de libertad total es la más deseable?
 ¿Qué te parece más importante, que un gobernante sea justo o que su gobierno sea provechoso para la comunidad que gobierna?

EL PODER POLÍTICO

De todos los ámbitos en los que existen relaciones de poder, el que más nos interesa es el de aquellos que con sus decisiones organizan o modifican el funcionamiento social. En otras palabras, lo que nos interesa es el poder político: el poder de los que influyen en la administración, el control y la distribución del bien común.
En la actualidad, como esta función la lleva a cabo el Estado, se considera que el poder político es el de quienes participan en su regulación. Ahora bien, en las decisiones de Estado no sólo influye el gobierno o los partidos, también intervienen, en mayor o menor medida, los sindicatos, las asociaciones religiosas, las grandes mutinacionales..., incluso, la opinión pública en general. Así pues, poder político es la capacidad de participar en las decisiones de Estado, algo que pueden hacer no sólo los políticos, también los ciudadanos de a pie.
En el pensamiento político moderno, el poder político se entiende como la función de una institución que, para ser legítima, necesita el consentimiento de aquellos sobre los cuales se ejerce. El poder político sólo puede ser realmente efectivo si incluye el consentimiento de los gobernados. Para la filósofa Hannah Arendt, la supervivencia del poder está estrechamente ligada al grado de adhesión que logre suscitar y mantener en la ciudadanía. Para ella, el poder no es nunca una propiedad individual. El poder pertenece al grupo y sobrevive sólo en la medida en que el grupo permanece.

LEGITIMIDAD DEL PODER POLÍTICO

La base esencial del poder político radica en la sumisión y el conformismo de los miembros del grupo sobre el que dicho poder actúa. Por tanto, el poder político es la capacidad que tiene una persona o conjunto de personas para imponer sus decisiones a una comunidad, que debe obedecer. A través de la coerción, se asegura la obediencia de la comunidad. La coerción implica el uso o la amenaza de la violencia u otros tipos de fuerza para que los ciudadanos acaten las leyes legítimamente aprobadas. El derecho y los sistemas legales, en general, se sustentan en la amenaza de la fuerza, aunque el uso de la misma se encuentra regulada y limitada por la ley. El poder político depende, por tanto, de la coerción material o institucional.
En 1548, Etienne de la Boétie escribió un conocido y breve libro que se ha convertido en obra central de la filosofía política: “Discurso de la servidumbre voluntaria”. En él se formula una pregunta que puede ser tomada como producto de la ingenuidad del autor, pero que, en realidad, tiene mucho más sentido de lo que parece. La pregunta en concreto es; ¿por qué los miembros de una sociedad, que son muchos obedecen a quien gobierna, que es uno solo o un grupo reducido?
La pregunta de Etienne de la Boétie está relacionada con el concepto de legitimación: los ciudadanos obedecen voluntariamente al Estado cuando lo consideran legítimo. El problema es que existen diversas formas de legitimación.
Los políticos de todos los tiempos se han dado cuenta de que un Estado no consigue preservarse indefinidamente si no logra legitimarse de alguna forma, es decir, si no consigue que los individuos lo acepten y re conozcan su derecho a mandar. El uso de la fuerza puede intimidar a la sociedad para que obedezca, peso no puede evitar la actitud de rebelión latente que, probablemente, tarde o temprano estallará.

LA IDEOLOGÍA

Cada nueva clase que se coloca en el lugar de una clase gobernante anterior, se ve obligada para alcanzar sus metas a presentar sus propios intereses como si fueran comunes a todos los miembros de la sociedad,(...) esta clase tiene que dar a sus ideas la forma de la universalidad y representarlas como las únicas ideas racionales, universalmente válidas.
Karl Marx, La ideología alemana

La forma más extendida de dominación es aquella que utiliza la violencia como herramienta. Sin embargo, existen otras formas de dominación que se denominan ideológicas. ¿Cómo ejerce la clase dominante la dominación ideológica según Marx?

EL EXPERIMENTO MILGRAM


Milgram preguntó previamente a un buen número de colegas suyos, cuántos sujetos esperaban que obedecieran y aplicasen­ el máximo de voltios. La mayoría predecían que sólo un 1 o 2 por ciento de los sujetos llegarían al castigo máximo, y que lo normal sería que muy pocos sujetos, si es que alguno, llegaran a aplicar una descarga muy fuerte (195-240 voltios). Los resultados que efectivamente se produjeron fueron muy diferentes, inesperados y asombrosos. Ningún sujeto­­ había dejado de aplicar castigos antes de llegar al nivel de descarga intensa (255-300 voltios) que era cuando la víctima golpeaba la pared por primera vez. Sólo un 12'5 % de los sujetos renunciaron en este nivel. Sólo otro 20 % renunció a continuar en el nivel siguiente, de descarga de intensidad extrema (315-360 voltios) y la mitad de ellos sólo lo hicieron al oir el segundo golpe en la pared. Lo impresionante es que el 65 % de los sujetos continuó aplicando descargas eléctricas cada vez más fuertes, a pesar de que era lógico pensar que el alumno estaba corriendo un grave peligro.
La situación es tan extrema (las víctimas no recibían realmente ninguna descarga, pero los sujetos pensaban que sí y muchos de ellos sentían gran ansiedad y angustia) que el experimento de Milgram ha sido criticado como inmoral. Pero lo cierto es que sus resultados fueron muy importantes y significativos. Milgram quería estudiar el nivel hasta el que puede llegar a obedecer una persona, sometida a la presión de un experimentador. De hecho, podría compararse estos resultados con el grado de obediencia que el estado nazi consiguió en los guardias de las SS que debían torturar y matar a los prisioneros de los campos de concentra­ción. Cuando tras acabar la 2ª Guerra Mundial un famoso oficial nazi, Adolf Eichmann, fue sometido a juicio por las atrocidades de las que era responsable, se defendió diciendo: "De hecho, yo solo era una ruedecita en la maquinaria que pusieron en marcha los dirigentes del Reich aleman". Es decir, que sólo había obedecido órdenes. El experimento de Milgram, que fue aplicado en los años 60 a jóvenes universita­rios varones en la Universidad de Yale (EE.UU.), se repitió en otras circunstancias distintas y a sujetos muy diversos en edad, profesión y sexo, reptiéndose básicamente los mismos resultados. Ello parece demostrar que nuestra tendencia a obedecer órdenes es muy fuerte. 
Citado en J. Lamberth: Psicología social.

https://www.youtube.com/watch?v=iUFN1eX2s6Q

En el siguiente enlace encontraréis un documental que se basa también en el experimento Milgram pero esta vez con el formato de un concurso de televisión

https://www.youtube.com/watch?v=64cuhc3vx5A

LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD

El poder político, por tanto, debe cumplir los requisitos de legalidad y legitimidad. Son dos conceptos parecidos pero que no deben confundirse.
  • El poder es legal si se accede a él y se ejerce cumpliendo las leyes de un Estado. Legal significa que es conforme a las leyes y al derecho.
  • El poder es legítimo solo si las leyes y los procedimientos de elección son justos, se ejercen con el consentimiento de los ciudadanos y se rigen por normas éticas.
Uno de los rasgos que caracteriza al Estado de derecho (que estudiaremos en el próximo tema) es el respeto al principio de legalidad. Este consiste en el cumplimento de la ley. Algo es legal, sencillamente, si cumple la normativa vigente, aunque ésta nos pueda parecer injusta y solo se podrá considerar ilegal o delictivo lo que sea contrario a las leyes vigentes en un momento dado. Así por ejemplo, es delito interrumpir el embarazo después de la semana 12 de gestación pero no es delictivo clonar o alterar la dotación genética de las especies, porque la legislación vigente no lo recoge (por ahora).
Puede suceder que la ley se cumpla, pero que su contenido sea discriminatorio o cruel o que favorezca a un sector dominante. En la República Surafricana, durante el régimen del apartheid, la ley prohibía que los miembros de la mayoría negra vivieran en los barrios de los blancos o fueran a sus escuelas; en la Alemania nazi se podía detener indiscriminadamente a parte de la población sin por ello atentar contra el principio de legalidad, ya que se habían establecido leyes que lo permitían. En estos casos el estado era injusto y cruel pero respetaba el principio de legalidad.
Por tanto, lo que es legal puede no ser legítimo, ya que lo legítimo es lo que coincide con la justicia y la moralidad, y este es el terreno de la Filosofía.

ACTIVIDADES

SEÑALA CUÁLES DE LAS SIGUIENTES ACCIONES SON LEGALES, LEGÍTIMAS O AMBAS COSAS:
- En un Estado islámico, obligar a las mujeres a llevar velo.
- Defraudar a Hacienda.
- Reciclar papel
- Respetar el límite de velocidad

Ahora pon ejemplos de acciones que en tu opinión sean legales pero ilegítimas.

OBEDIENTES Y REBELDES


Obedecer, rebelarse: ¿no sería mejor que nadie mandase, para que no tuviésemos que buscar razones para obedecerle ni encontrásemos motivos para sublevarnos en contra suya? Ésta es más o menos la opinión de los anarquistas, gente por la que reconozco que tengo bastante simpatía. Según el ideal anárquico, cada cual debería actuar de acuerdo con su propia conciencia, sin reconocer ningún tipo de autoridad. Son las autoridades, las leyes, las instituciones, el aceptar que unos pocos guíen a la mayoría y decidan por todos, lo que provoca los infinitos quebraderos de cabeza que padecemos los humanos: esclavitud, abusos, explotación, guerras... La anarquía postula una sociedad sin razones para obedecer a otro y por tanto también sin razones para rebelarse contra él. En una palabra: el final de la política, su jubilación. Los hombres viviríamos juntos pero como si viviésemos solos, es decir, haciendo cada cual lo que le da la gana. Pero ¿no le daría a alguno la gana de martirizar a su vecino o de violar a su vecina? Los anarquistas suponen que no, pues los hombres tenemos tendencia espontánea y natural a la cooperación, a la solidaridad, al apoyo mutuo que a todos beneficia. Son las jerarquías sociales, el poder establecido y las supersticiones que lo legitiman, las que producen los enfrentamientos y enloquecen a los individuos. Los jefes sostienen que nos mandan por nuestro bien; los anarquistas responden que nuestro verdadero bien sería que nadie mandase, porque entonces cada cual se portaría obedientemente... pero no obedeciendo a ningún hombre falible y caprichoso sino a la verdadera bondad de la naturaleza humana. ¿Es posible una sociedad anárquica, es decir, sin política? Los anarquistas tienen desde luego razón al menos en una cosa: una sociedad sin política sería una sociedad sin conflictos. Pero ¿es posible una sociedad humana —no de insectos o de robots— sin conflictos? ¿Es la política la causa de los conflictos o su consecuencia, un intento de que no resulten tan destructivos?
Savater, F. Política para Amador


  • ¿Como describe Savater la política? 
  • Describe el ideal anárquico según viene expresado en el texto. 
  • ¿Es posible una sociedad anárquica, es decir, sin política? 
  • Responde a los dos últimos interrogantes del texto

FORMAS DE LEGITIMIDAD POLÍTICA

La legitimidad no deriva de las leyes, sino de la aceptación del mandato sin coacción. El poder político se puede justificar, y así podemos observarlo en la historia, con una gran variedad de ideologías, valores y creencias. Cuanto más legitimado esté ese poder, menos necesidad tendrá de recurrir a la coacción.
Para el sociólogo Max Weber existen tres formas de legitimación del poder político:
  • Tradición. El poder se legitima por recurso a la tradición. Es una forma que está presente en algunas culturas. Ciertas familias, dinastías o clases han detentado el poder desde siempre y por tanto, parece natural que lo sigan haciendo. Los ancianos, los nobles y las costumbres de los antepasados se convierten en un argumento para obtener la aceptación de una decisión o una propuesta. Según Weber, este tipo de fórmula descansa en la creencia cotidiana de la santidad de las tradiciones que rigieron desde tiempos lejanos la comunidad y en la legitimidad de los señalados por esa tradición para ejercer esa autoridad. Se basa, por tanto, en la creencia en el caracter hereditario de las dotes de mando. A menudo la herencia de la autoridad se reviste de una justificación religiosa. Esta forma de autoridad no se apoya en cuestiones racionales por ello es difícil argumentar racionalmente en su favor o en su contra. Ejemplos: jefes tribales, faraones egipcios, imperios dinásticos, monarquías.
  • Carisma. El poder se legitima por recurso al carisma, es decir, en función de una especie de don que poseen algunas personas que las hace especialmente dotadas para atraer y movilizar a la población. Es el don de atraer y caer bien, llamar la atención y ser agradable a los ojos de las personas. Es una fuerza irresistible que todo verdadero líder posee.  La legitimación carismática es similar a la tradicional pero se diferencia en que esta capacidad se considera personal, no hereditaria. Es típica de movimientos revolucionarios o transformaciones sociales bruscas. Por ello, suele ser poco duradera. El carisma aporta legitimidad a una propuesta o a una decisión política. Según Weber, esta forma descansa en la confianza personal.El prestigio de estos líderes tampoco tiene una explicación racional, pues sobre todo intervienen las emociones y los sentimientos que logran suscitar.Ejemplos: Hitler, Franco, Mussolini, Ayattolla Homeini, Che Guevara, Simón Bolívar, Hugo Chávez.

  • Racionalidad. El poder se legitima por recurso a la ley. Es una forma que se basa en un sistema organizado, con unas normas electorales y con una selección de personal funcionariado. Para Weber, descansa en la creencia en la legalidad de ordenaciones instituidas y en el derecho de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad. Es la ley la que confiere autoridad porque emana de la voluntad popular, es decir, ha sido establecida democráticamente. El Estado posee un poder legitimado porque es fruto del acuerdo, aceptado por los ciudadanos, que se comprometen a respetar las leyes. Es la única forma de autoridad racional y la que permite la argumentación a favor y en contra. Ejemplos: democracia ateniense, democracias actuales.

Algunos otros autores añaden una cuarta forma de legitimación del poder político: el rendimiento. El poder puede basarse también en el resultado de sus propias actuaciones. Si ese resultado es positivo, la legitimidad queda reforzada. Por el contrario, el bajo rendimiento hace perder credibilidad.

ACTIVIDADES

IDENTIFICA EN QUÉ TIPO DE LEGITIMIDAD ENCAJA CADA PERSONAJE


- Cleopatra

- Obama
- Rajoy
- Isabel II de Inglaterra
- Julio César
- Papa Francisco I
- Alejandro Magno
- Gandhi
- Carlos I de España
- Angela Merkel

LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD

Pero, además, legalidad y legitimidad son algo muy diferente. Alguien puede cumplir la ley formalmente, fríamente, no respetando su «espíritu», y aun siendo objetivamente injusto, como en el caso de los jueces de Sócrates, y por ello podría ser legal, pero, sin embargo, no alcanzaría la «legitimidad». El puro cumplimiento de la ley, la legalidad, no tiene la fuerza de la legitimidad. La legitimidad exige, más allá de la legalidad, el consenso o la aceptación de los participantes afectados. Para alcanzar un acuerdo válido es necesario que todos los afectados hayan podido participar simétricamente, con razones y no con violencia, y hayan llegado a aprobar algo que gane la aceptación de todos o al menos de una mayoría determinante. Si la aplicación injusta de la ley, por un juez injusto, o una institución que ha perdido aceptación [...] se impone a alguien que no ha sido convencido de que la interpretación de la ley y su aplicación al caso concreto es justa, el tal acto puede denominarse superficialmente legal, pero no legítimo. La legitimidad agrega al cumplimiento objetivo de la ley la convicción subjetiva a las razones aducidas en su aplicación.

DUSSEL, E., «Legalidad y legitimidad». La Jornada, México, 2006

1. ¿Puedes encontrar algún ejemplo de algo que sea legal, pero no legítimo?
2. Realiza un pequeño cuadro donde aparezcan las diferencias entre legitimidad y legalidad.


LO QUE NOS GUSTA FARDAR

Entre las jefaturas avanzadas y los primeros Estados, la justificación de las prerrogativas regias que mayor influencia han tenido desde el punto de vista ideológico era la reivindicación de las descendencia divina. Los jefes supremos de Hawai, los emperadores del antiguo Perú, la China y el Japón, así como los faraones de Egipto, se decían todos, de manera independiente, descendientes directos del Sol, dios creador del Universo. De conformidad con leyes de filiación y sucesión convenientemente concebidas para sacar las máximas ventajas de esa relación de parentesco, los monarcas reinantes se convirtieron en seres con atributos divinos y dueños legítimos de un mundo creado para ellos y legado por su antepasado incandescente. Ahora bien, no hay que esperar de los dioses y sus familiares inmediatos un aspecto y un comportamiento propios del común de los mortales. Sobre todo, sus hábitos de consumo tienen que estar a la altura de sus orígenes celestiales, en un nivel situado muy por encima de las capacidades de sus súbditos, con el fin de demostrar el infranqueable abismo que los separa. Ataviándose con vestiduras bordadas y confeccionadas con los tejidos más delicados, turbantes cuajados de joyas, sombreros y coronas, sentándose en tronos de arte intrincado, alimentándose  únicamente de manjares de exquisita elaboración servidos en vajillas de metales preciosos, residiendo en vida en suntuosos palacios y en tumbas y pirámides igualmente suntuosas después de la muerte, los grandes y poderosos crearon un modo de vida destinado a atemorizar e intimidar tanto a sus súbditos como a cualquier posible rival.
En buena medida, el consumo conspicuo se centra en un tipo de objetos santuarios: copas de oro, estuatillas de jade, espadas, anillos de rubíes, pendientes de perlas, y otros ejemplos de joyería fina. ¿Por qué tenían tanto valor estos objetos? ¿acaso por sus cualidades intrínsecas como color, dureza, brillo y duración? No lo creo. Como dicen los poetas, igual belleza albergan una brizna de hierba, la hoja de un árbol o un guijarro de playa. Y sin embargo, a nadie se le ha ocurrido nunca consumir de forma conspicua hojas, hierba o guijarros. Los objetos santuarios adquirieron su valor porque eran exponentes de acumulación de riqueza y poder, encarnación y manifestación de la capacidad de unos seres humanos con atributos divinos para hacer cosas divinas. para que algo fuera considerado como objeto santuario, debía ser muy escaso o extraordinariamente difícil de conseguir para la gente normal, estar oculto en las entrañas de la tierra  o fondos marinos, proceder de tierras lejanas o se de difícil acceso.
Harris, M. Jefes, cabecillas y abusones

¿Como se justificaba en el pasado el hecho de ser jefe-rey?
¿qué valor tienen los vestidos de seda, el oro, el marfil...?
¿Cómo relacionarías la pregunta anterior con el hecho de presumir, hoy en día, por el hecho de tener anillos de oro, una tablet, ropa de marca ...?

CINE: DOCE HOMBRES SIN PIEDAD.

TÍTULO ORIGINAL : "Twelve angry men"
EE.UU. (1957)
DURACIÓN: 92'
DIRECTOR: Sidney Lumet

REPARTO: E.G. Marshall, Jack Klugman, Robert Webber, James Kelly, Rudy Bond, John Savoca, John Fiedler, Edward Binns, Ed Begley, Bill Nelson, Lee J. Cobb, Jack Warden, Henry Fonda,Joseph Sweeney, Martin Balsam, George Voskovec.

SINOPSIS:
Un joven puertorriqueño de 18 años es acusado de matar a su padre, que aparece muerto con una puñalada en el pecho después de ser oído por los vecinos discutiendo violentamente con su hijo. En el lugar del crimen aparece la navaja del joven. El juzgado popular que debe analizar los hechos está compuesto por doce hombres que han de llegar a una decisión unánime. El chico es acusado de asesinato en primer grado e irá a la silla eléctrica si se le declara culpable. En la primera votación, este veredicto parece claro, pero uno de los miembros del jurado cree que no puede tomarse a la ligera una decisión que supondrá la muerte de una persona.

1.a. Tras la visión de la primera parte de la película, antes de que se vote por primera vez el veredicto, imagínate que tú eres un miembro más del jurado y escribe brevemente cuál sería tu veredicto, pero con una argumentación.
1.b. Al acabar de ver la película, examina lo que has escrito. ¿Escribirías lo mismo de nuevo? ¿Por qué? Si no has sido capaz de argumentar tu veredicto, ¿crees que deberías haber votado?

2. Asigna un rasgo para describir la conducta de cada uno de los doce miembros del jurado.
conciliador – agresivo – negociador – dominador – democrático – autoritario – seguidor pasivo – opinante activo

3. En esta película se parte de una situación conflictiva para llegar a un acuerdo común. Esto es posible gracias a la figura del líder, que empuja al grupo hacia un objetivo común. ¿Qué diferencias observas entre el modo de liderar de los miembros número ocho y número tres?

http://redcentros.ced.junta-andalucia.es/centros-tic/14002984/helvia/aula/archivos/repositorio/1000/1006/html/web4/docehombres/principal.htm




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